Antes de hablar de las características de la evaluación se debe hablar de que tipo de educación nos estamos refiriendo. La educación, concebida como un proceso de comprender la vida y la historia, imponen la necesidad de enfrentar una pedagogía que se ha guiado en los parámetros de realidades duales y fragmentadas ante situaciones de mundos diversos, inciertos y complejos. Este reconocimiento, para Alvarado (2007) nos “obliga a hacer acopio de una enorme dosis de humildad para empezar de nuevo, desde el principio, el trabajo de definición del qué y el cómo de la educación. (p. 54)
Y como lo plantea Freire (2005) enseñar exige consciencia de lo inacabado, porque la inconclusión es punto de partida para aprender y alcanzar experiencias vitales. El reconocimiento de que el aprendizaje no se transmite, sino que se construye, nos debe llevar a una pedagogía autónoma, donde tanto el docente como el estudiante se sientan sujeto y no objeto en el proceso de aprendizaje. En este mismo sentido Amaya (2008) plantea “esencia de la autonomía es que las personas piensen y actúen independientemente, y esto significa que sean capaces de tomar sus propias decisiones”
En el esfuerzo por encontrar una coherencia entre el quehacer educativo y la sociedad , Morín propone siete saberes que deben estar presentes en la educación de la nueva era, para romper con la cultura científica que separa los diferentes campos del saber y no reflexiona sobre el destino humano (1999: 17). Esta propuesta debe enfrentar desafíos culturales, sociológicos, cívicos para proponer una verdadera reforma del pensamiento.
Dentro de los nuevos planteamientos para una educación, que permita a la persona construir sus propios aprendizajes y tener dominio de sus decisiones, se propone la metacognición. Para Manrique (s.f.) “En la base de la definición de autonomía se halla la posibilidad del estudiante de aprender a aprender, que resulta de ser cada vez más consciente de su proceso de cognición, es decir, de la metacognición”.
Visto de esta manera el proceso de conocer y reconocer, se debe replanteamiento la evaluación que tradicionalmente se ha realizado en nuestro sistema educativo. La evaluación debe entenderse como el proceso que el aprehendiente ejecuta para la toma de decisiones referentes a la vida y a su aprendizaje.
Dentro de los procesos metacognitivos se utilizan diferentes tipos de estrategias, donde se consideran elementos de contexto, de entrada de información, de proceso y de producto, para Barrero (2000) “La evaluación entendida de esta forma pretende remodelar permanentemente el aprendizaje de forma ejecutiva con el concurso de las mismas personas que están aprendiendo”
Me pregunto, si la metacognición es el proceso de reconocimiento de cómo aprende la persona, será posible conseguir una evaluación que se salga de los marcos de la mera certificación y llegue a la comprensión del proceso de aprendizaje en tu integralidad?
Referencias
Alvarado, Eladio. (2007). Pasos hacia otra epistemología. San José: Librería Alma Mater.
Amaya, Graciela. (2008). Aprendizaje autónomo y competencias. Recuperado el 15 de noviembre del 2009 desde http://conaced.edu.co/index2.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=57&Itemid=72
Barrero, Narciso. (2000). Aproximación metacognitiva a la evaluación en la enseñanza. rEcueprado el 15 de noviembre del 2009 desde http://www.uv.es/RELIEVE/v7n2/RELIEVEv7n2_3.htm
Manrique, Lileya. (2004). Aprendizaje autónomo en la educación a distancia. Primer Congreso Virtual Latinoamericano de Educación a distancia.
Maturana, Humberto. (1999). Transformación en la convivencia. Chile: Dolmen ediciones.
Morín, Edgar. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Francia: Unesco